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Opinión: ¿DERECHOS HUMANOS?


Por: Diego Rodríguez

Nos encontramos en una época en que, la lucha por los derechos humanos se ha convertido en la bandera de todos; propuestas de campaña, publicaciones, posicionamientos, entrevistas, ruedas y conferencias de prensa, pero lo que realmente importa no lo han trabajado.

Una reforma al Código Civil del Estado de Querétaro que sigue congelada en materia de “derechos humanos”, marchas homofóbicas que buscan mermar los derechos de otras personas, declaraciones de candidatos a cargos de elección popular, desde el comienzo de las campañas electorales y un sinfín de “fenómenos” sociopolíticos que lo único que demuestran es que la lucha por los derechos humanos está, cada vez, más compleja.

A título personal, puedo expresarme en algunos sentidos: Soy un barón, hombre, masculino… criado y/o educado en una cultura aún muy machista, en la que “los hombres no cocinan”, “los hombres trabajan y las mujeres en casa”, una cultura en la que “te quejas como niña” o “pareces nena” cuando lloras. Crecí en un ambiente en el que los niños o adolescentes te decían “mariquita” cuando no querías arriesgarte a un regaño o desobedecer a tus padres. A decir verdad, el entorno en el que crecemos todos está plagado de faltas de respeto, de violaciones a los derechos humanos, de acoso o violencia de género.

Mi mayor reto ha sido haber crecido en un mundo con tantas muestras de intolerancia y violencia y aún después de ello, querer cambiar mi forma de expresarme, hacer mi máximo esfuerzo en dejar de lado las expresiones de “no seas joto” o “no seas puto” haciendo referencia a la persona homosexual, usar ropa color rosa cuando me plazca, ver películas con historias de amor yo solo, llorar cuando tengo ganas de hacerlo o decirle a un amigo que lo quiero sin miedo a que me diga o exprese un comentario homofóbico. Cada día que pasa me pongo a practicar la cocina, intento planchar, barro, trapeo o le cambio el pañal a mi hijo.

En mi particular punto de vista desde ese momento empieza la lucha por los derechos de los demás. Yo personalmente me he enfocado en la lucha por los derechos de la Comunidad LGBTTTI pero hay que ver que principalmente la lucha debe hacerse desde uno mismo, no pregonando y diciendo a los cuatro vientos que veremos por sus derechos, sino respetándolos desde la forma en la que nos expresamos y cómo los tratamos. La población LGBTTTI es sumamente marginada y en muchos ámbitos en los que, se supone, los funcionarios que llegaron al lugar con propuestas de “luchar por los derechos humanos” deberían estar haciéndolo.

Los posicionamientos en pro de las familias tradicionales vulneran el derecho a una familia tanto de menores como de adultos, las marchas homofóbicas y las restricciones a contraer matrimonio dos personas del mismo sexo, las disposiciones legales que diferencian y marginan al género, los estereotipos y malos hábitos o mala educación desde casa, respecto de la intolerancia a la comunidad, en fin, muchas acciones u omisiones que como personas tenemos, el desconocimiento de las consecuencias que pueden tener nuestras palabras….o el desconocimiento de los significados (como la ahora diputada que consideró la homofobia como miedo a las alturas), e inclusive la educación que recibimos en casa (o en la escuela).

Como luchadores sociales, agentes de cambio, gestores, o como sea que se hagan o nos hagamos llamar, debemos entender que decir que vamos a luchar por los derechos de los demás, por los derechos humanos es, cambiar uno mismo y reflexionar sobre nuestro comportamiento. Debemos empezar a decir menos “pareces vieja” y más “en qué puedo ayudarte”, debemos dejar de bloquear a la mujer “por ser mujer” y entender que ellas pueden y tienen la capacidad de luchar solas y sin ayuda, por una familia y sacarla adelante; debemos entender que habrá ocasiones en las que nos toque a los “machos” ser “amas de casa”, debemos entender que nuestro lenguaje es deficiente y que existen términos de género. Tenemos que entender y observar que nuestra jefa o patrona, está en ese lugar por sus capacidades y no porque “se las dio a alguien”.

El tema de la lucha por los derechos humanos es muy complejo pero muy gratificante, no se trata de anunciar que somos fervientes luchadores sociales que protegerán a los más vulnerables, se trata de demostrar que el cambio se puede lograr y que, nuestras expresiones y comportamientos pueden transformarse como se pretende transformar el entorno…de nada servirá que en la ley diga masculino y femenino, hombre y mujer o matrimonio igualitario, si nosotros mismos no incluimos a todos en nuestro lenguaje, en nuestras acciones… en nuestras vidas.

Me considero un aliado en la lucha por los derechos de la mujer, de la comunidad LGBTTTI y no me avergüenzo de decirlo, buscaré aportar lo más que pueda en la lucha por los derechos de TODAS LAS PERSONAS, trabajaré duro y hasta donde pueda hacerlo por cambios o acciones reales de inclusión, cualquier lugar en el que nos encontremos todos los que queremos, es bueno para hacer equipo. Desde cualquier trinchera.


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